¿Existe igualdad para las mulleres en nuestra sociedad?











En la actualidad existe una cuestión paradigmática: aunque la proporción de alumnas universitarias en carreras científicas ha igualado en rendimiento y desempeño a los varones, cuando estás se integran en el mundo de la investigación su porcentaje disminuye a medida que se asciende en la escala de responsabilidades.

La UNESCO (1998) realizó una investigación sobre la situación de las mujeres en el desarrollo científico en América Latina y observó la ínfima proporción de investigadoras en el nivel superior y su ausencia en los lugares de decisión. La investigación realizada en nuestro país, estudió al organismo de Estado que nuclea la mayor cantidad de investigadores en ciencia y tecnología que es el CONICET (Consejo Nacional de Investigación y Tecnología) donde existe la carrera de investigador, en la cual hay distintas categorías que van de menor a mayor jerarquía y son: asistente, adjunto, independiente, principal y superior.

Las mujeres ocupan en su mayoría la categoría más baja ( asistentes), igualan a los hombres en la categoría siguiente ( adjunto). Se calcula que hay dos hombres por cada mujer investigadora en la categoría científica. Y por último sólo el 8 % de las mujeres alcanzan la categoría superior.

Los límites de la participación de la mujer en la ciencia no son límites profesionales, sino sociales. Las científicas tienen la misma capacidad intelectiva que los hombres pero se las discrimina relegándoles trabajos de clasificación y catalogación de datos. Para poder acceder a puestos jerárquicos y de responsabilidad es necesario realizar estudios superiores de grado, a los cuales muchas veces las científicas se les dificulta realizar.

Fue en 1997 cuando la prestigiosa revista Nature publicó un estudio que demostraba porqué era el doble de probable que un hombre consiguiera una beca posdoctoral a que la obtuviera una mujer, pues mostraron que los evaluadores tenían preferencias por los hombres, sólo por el hecho de serlo.

En el CONICET nunca una mujer ha ocupado la presidencia y hay poca participación de estás en el directorio. La investigadora Noemí Girbal, de 56 años es la única mujer que en la actualidad forma parte del directorio, ella afirmó: “Hay más mujeres que hombres cuando se trata de becarios y de becarios iniciales, o sea cuando los esfuerzos requeridos en la carrera son menores y los sueldos son más bajos. Pero cuando se asciende en la carrera de investigador, que tiene cinco categorías, desde la mitad en adelante, el porcentaje femenino es muy bajo”.

Anteriormente hubo mujeres dentro del directorio designadas por el poder político y no por los científicos, como en el caso de Girbal, quien integra desde el 2001 el directorio como representante de Ciencias Sociales y Humanidades.

Un investigador en el CONICET gana el mismo sueldo siendo hombre o mujer, el problema es que pocas mujeres acceden a cargos altos donde los salarios son mejores. Es importante destacar que no sólo en el ámbito científico existe una mayoría de hombres en altos cargos, también en diferentes instituciones sociales (empresas, universidades, etc.) los puestos de responsabilidad, de mayor sueldo e importancia son restringidos para las mujeres.

Aunque en estos últimos tiempos las mujeres vienen ganando terreno y avanzan en el mundo científico, aún deben luchar por la existencia de una paridad sexual en los altos cargos, aún deben demostrar que ser mujer no es sinónimo de debilidad.

Por último, el análisis expuesto sobre las relaciones entre ciencia y género demuestran las barreras que dificultan el acceso, la permanencia y el desarrollo de las mujeres en el ámbito científico, razones suficientes para que el mundo de la investigación deje de lado los prejuicios y comience a transformar la cultura patriarcal en una sociedad igualitaria y justa.



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