¿Existe igualdad para las mulleres en nuestra sociedad?











{Junio 8, 2007}   Maltrato a hombres

La cifra de hombres agredidos va en aumento. El año pasado murieron 46 a consecuencia de malos tratos por parte de su cónyuge o pareja sentimental o por algún miembro del entorno familiar. La violencia doméstica es un factor social, no sexual. Además del miedo, se añade la vergüenza porque aún se tiene la creencia de que ser hombre y víctima de malos tratos son dos factores que no pueden ir unidos. En lo que va de año ya ha muerto uno a manos de su compañera.

Por vergüenza un gran número de hombres víctimas de malos tratos han silenciado durante años las agresiones que recibían por parte de su pareja. Se sigue creyendo que la violencia doméstica sólo la sufren y padecen las mujeres y los niños; en cambio, los datos demuestran que el maltrato a los hombres va en aumento.

Denuncias

Cada vez son más los hombres que se atreven a denunciar en comisaría que son víctimas de malos tratos, psicológicos o físicos, por parte de su compañera sentimental. No obstante, la realidad, como en cualquier otro tipo de violencia doméstica, es muy superior, y en el caso de los hombres esto se incrementa aún más.

En 1970 las feministas analizaron la violencia doméstica considerando exclusivamente a las mujeres como las únicas víctimas de malos tratos. Y 31 años después las ayudas psicológicas y económicas parecen dirigirse únicamente a las mujeres.

Los motivos que predominan a la hora de no denunciar las agresiones que padecen algunos hombres son la educación y el factor cultural. Por lo que el número de denuncias a mujeres por cometer violencia doméstica ascendería cuantitativamente. Vergüenza, ego masculino, hombría… son entre otros, los reparos que el hombre maltratado tiene y que, en la mayoría de los casos, son los pretextos principales por los que no las denuncian en las diferentes comisarías.



{Junio 8, 2007}   El maltrato a mujeres

El problema y las soluciones

El maltrato es una manifestación más de la violencia como forma de dominio social

  El maltrato es una manifestación más de la violencia como forma de dominio social, pero el hecho de que se la marginalice y se le quite importancia responde a la situación creada por la lucha por la igualdad y la liberación de la mujer. La incorporación de la mujer al mundo laboral, a la universidad y a la política provoca un problema de orden social. ¿Quién cuida y educa a los hijos? ¿Quién cuida la casa, hace la comida, limpia, plancha…?

Para mantener este orden social se utilizan todo tipo de trabas, económicas por supuesto, pero sobre todo ideológicas. Desde que nace se implanta en el sistema de valores de la mujer la importancia de la maternidad y del amor como objetivo vital. Después la circunstancias la obligan a tener que elegir entre trabajo o familia, trabajo o relación de pareja, etc.

  Con este panorama la agresión a la mujer es solamente un eslabón más de la cadena que la sociedad capitalista utiliza para someter y dominar; pero para la mujer maltratada la situación en la que está inmersa es como una pesadilla de la que no puede salir.

  Los esfuerzos encaminados a acabar con el maltrato tropiezan con varios escollos:

  • La opinión de los demás (entorno, familia, amigos) sobre el papel de sumisión de la mujer dentro del matrimonio.
  • La culpa derivada de esa situación de sumisión:“estoy comportándome mal, por eso me merezco un castigo”.
  • La falta de independencia económica y la necesidad de sacar adelante a los hijos.
  • La ley: las reiteradas denuncias de amenazas son archivadas porque“la policía no puede actuar hasta que se ha cometido el delito”

Para solucionar eficazmente las situaciones de maltrato es necesario tratar estos cuatro problemas conjuntamente.

“Lo fundamental es la denuncia, la información a todos los niveles de lo que está pasando. No se trata de escandalizar sino de mostrar una realidad en la que viven millones de mujeres” (Leticia Ramos, ex vicepresidenta general de la ONU para el desarrollo social y asuntos humanitarios)

  El aspecto legal presenta el problema central de considerar la agresión en el hogar como un caso más leve que otras agresiones, por participar de la idea de“correctivo” que está en la base de la violencia en el hogar. Es imprescindible igualar las penas con las penas por agresiones de otro tipo.

  Considerar delito y no falta cualquier tipo de abuso que se produzca en la relación de pareja.
Tener en cuenta la especial situación de gravedad que plantean las separaciones, con un incremento considerable de asesinatos.

  En cuanto a la independencia económica hay que exigir y agilizar el pago de pensiones de alimentos para los hijos, y primar en las ofertas de empleo a las mujeres con hijos a su cargo y a aquellas cuyo trabajo durante años ha sido ocuparse de la casa y que se encuentran sin opciones laborales.

  Prácticamente el cien por cien de las mujeres maltratadas necesita apoyo psicológico y terapia para recuperarse de las secuelas de la situación sufrida. Dicho apoyo debe ser gratuito.

  Las situaciones de maltrato no son normales, sino todo lo contrario y como tal tienen que ser tratadas por todos, desde familiares y vecinos hasta los medios de comunicación. Hay que denunciar siempre que se pueda, pero sobre todo desculpabilizar a las víctimas y no ser cómplices del agresor.

  Las asociaciones de defensa de la mujer y las casa de acogida son puntos de apoyo imprescindibles para las mujeres maltratadas. Proporcionan ayuda inmediata, asesoramiento legal gratuito, emprenden luchas colectivas de denuncia de situaciones extremas; pero ante todo devuelven a la mujer maltratada y a sus hijos la convicción de que nadie tiene derecho a golpearles sea cual sea la excusa utilizada para ello.



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